Lo que nos ha traído hasta aquí, no nos llevará hasta allí

La forma en que hemos estado implementando planes de sostenibilidad empresarial no funciona.

La mayoría de las grandes empresas establecen objetivos para mejoras incrementales: 25% de esto para 2025, 30% de reducción de aquello para 2030… No serán suficientes para resolver el cambio climático y no serán suficientes para satisfacer las expectativas de los consumidores que cambian rápidamente.

¿La razón? La Madre Naturaleza nos ha “castigado” en nuestro cuarto y nos ha privado de varios privilegios que pensábamos que eran indispensables, pero de los que necesita que prescindamos tales como conducir, volar o incluso comer carne.

Los últimos informes muestran que nuestras emisiones de CO2 desde principios de este año han disminuido en un 17% en comparación con el año pasado. Pero también existen informes que dicen que no es suficiente. El pronóstico es que para finales de año habremos conseguido reducir las emisiones entre 4,4% y un 8%, pero necesitamos una reducción anual medía de 7,6% hasta 2030 para evitar que las temperaturas aumenten en 1,5 grados centígrados y eludir así el impacto catastrófico del cambio climático.

Dicho de otra forma: tendríamos que permanecer en el tipo de encierro devastador en el que estamos ahora, con un desempleo vertiginoso, para conseguir salvar el planeta. Eso es, obviamente, indefendible. Es el motivo por el que la sostenibilidad empresarial debe cambiar.

Las empresas, y obviamente los gobiernos, necesitan volver a imaginar radicalmente el futuro y su papel fundamental en la preservación del planeta y la sociedad. Que, por cierto, son conceptos inseparables. Si elegimos que la gente simplemente vuelva al trabajo sin lidiar con el clima, eventualmente el cambio climático destruirá la sociedad tal como la conocemos. Así lo ha demostrado el COVID-19 que nos ha recordado lo frágil e insostenible que es realmente nuestra sociedad para la mayoría de las personas.

Estamos viendo como lo que solían ser ideas marginales sobre cambios radicales y sobre el fin de nuestro sistema actual se convierten en temas de actualidad. Sintetizando lo que se publica en redes sociales: «Todos nos hemos visto obligados a realizar cambios que no creíamos posibles. Y a pesar de las dificultades increíbles, lo estamos haciendo. Pero somos simplemente personas jugando con las cartas que nos han repartido. Las grandes empresas tienen un impacto tan grande en las personas y en el planeta, que deberían incrementar sus esfuerzos. Deberían reducir sus beneficios y los salarios de sus ejecutivos y utilizar ese dinero extra para ayudar a las personas y al planeta «.

Tras lo aprendido durante COVID-19, tenemos la oportunidad de invertir en personas (acceso a capacitación laboral, formación, atención médica), infraestructura y soluciones climáticas de una manera que quizá reduciría los beneficios y salarios de los ejecutivos a niveles de otra época, pero resolvería muchos de nuestros males sociales y crearía un mundo en el que todos sintamos que estamos «juntos en esto». Este tipo de cambio se alinearía con lo que los consumidores esperan ahora de las empresas, permitiendo que esas empresas desarrollen la acogida favorable de su marca y prosperen en el futuro.

¿Cómo podemos conseguir que los equipos directivos modifiquen sus expectativas y tomen las decisiones audaces que se necesitan?

Es un problema de marketing y comunicación que tiene solución. Con el enfoque correcto, aceptarían la idea de que la agitación política, los disturbios sociales y el cambio climático son perjudiciales para los negocios y crean una incertidumbre con la que no querrán lidiar. Además, si se toman en serio el capitalismo de grupos de interés y se unen, las empresas podrían empezar a invertir cantidades importantes para solucionar los mayores desafíos de la sociedad. Quizá suponga un recorte sutil de beneficios, pero crearíamos un mundo de oportunidades para nuestros hijos y nietos que llevarían a la prosperidad de las empresas y a un entorno estable.

Somos capaces de conseguir mantener el límite de 1,5-2,0 grados centígrados. Somos capaces de resolver los grandes problemas de la sociedad. Pero será necesario el coraje y la unidad de los directivos del mundo para que orienten sus máquinas de innovación y beneficios en esta dirección. Requerirá también un mayor esfuerzo por parte de los responsables de sostenibilidad empresarial para no conformarse con pequeñas mejoras que no consigan llevarnos a donde debemos llegar.

 

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